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SERPIENTES
DE VERANO
por Jesús Ramos
Este verano creo que ha sido atípico en muchos
aspectos. El clima, por supuesto, pero también
la actualidad, han hecho que los periodistas no hayan
tenido que buscar por el lago Ness temas con que rellenar
sus normalmente famélicos diarios veraniegos.
Entre los temas de actualidad no han faltado los que
hacen relación a nuestro patrimonio.
El primero que traigo a colación tiene que ver
con los azulejos que existían en la Vaquería
de Samalar de Logroño. Hace tres años
realicé la asistencia técnica al Proyecto
de Expropiación de la finca, y para mi sorpresa
al visitar la vivienda que en ella existía, a
parte del estupendo jardín, cuyos ejemplares
más destacados se han mantenido en las obras
de urbanización en ejecución, me encontré
con una azulejería digna de mención, incluso
en un trabajo "sin alma" como decía
una persona que colaboró conmigo.
¿Cuál es el protocolo a seguir en ese
caso?. No existe un estudio serio que ponga en valor
ese tipo de elementos, ni creo que exista una clara
legislación para proteger unos elementos decorativos
de carácter industrial, existentes en un edificio
que en su conjunto no tenía mayor interés
arquitectónico.
Si que intenté que al menos no fueran a la escombrera,
pero legalmente el propietario expropiado estaba autorizado
a rescatar todos los elementos existentes en la propiedad,
y cuando se fue a realizar el derribo, según
me cuentan, los azulejos ya no estaban en el edificio.
Creo que realmente el fallo está en el sistema.
No existe un "PROYECTO" de Protección
del Patrimonio, que es un concepto muy amplio que puede
dar lugar a una casuística muy amplia y no prevista.
No bastan los inventarios, que por exhaustivos que quieran
ser siempre tendrán lagunas, ni siquiera los
estudios de determinados elementos, -los sucesivos casos
relacionados con la producción de Cerámicas
Moreno parecen haber animado a Enrique Mtnez. Glera
a realizar un estudio sobre la misma, pero por iniciativa
propia-, sino que hace falta un sistema más global
que con carácter preventivo, ejecutor y supervisor
continuamente trabaje en el mantenimiento y protección
de nuestro patrimonio. Y para eso hace falta una estructura
suficientemente dotada, con un trabajo continuado bajo
unas directrices fijadas de común acuerdo, para
que no sufran perturbadoras variaciones.
Esta noticia venía en los periódicos enlazada
con la desaparición de otros azulejos en el edificio
de Correos. Al parecer en el proyecto figuraba el mantenimiento
de los mismos. Vuelve a quedar patente la necesidad
de esa estructura que antes reclamaba, que no sólo
ha de aprobar proyectos de intervención, sino
que tendrá que vigilar su posterior ejecución,
vigilancia que actualmente es prácticamente inexistente,
con lo cual los condicionantes de ejecución se
vuelven inútiles.
Cambiando de tercio pasamos a la supuesta venta del
Colegio de los Hermanos Maristas de Logroño que,
aparte de la trascendencia en la evolución del
mercado del suelo -éste no necesita protección-,
tiene trascendencia también en nuestro patrimonio
y en nuestra ciudad.
El edificio que posiblemente desaparezca, fue proyectado
por Agapito del Valle en 1925, el cuerpo de la calle
Calvo Sotelo, y ampliado por el mismo arquitecto en
la década de 1950 cuando se construye el cuerpo
de la Avenida de Colón.
Independientemente de los recuerdos de infancia y juventud
que puede traernos a muchos de nosotros, no creo que
sea un edificio de especial valor arquitectónico.
Personalmente sentiría más la desaparición
de los edificios del mismo autor que he traído
a la columna de Desamparados que éste, que se
ve totalmente dominado por un eclecticismo-historicista
que no pretende nada más allá de la ostentación,
y por supuesto lo considero de mucho menor valor que
el Chalet de los Sevillas de Arnedo, por cierto otra
noticia veraniega era esperanzadora en lo relativo a
su mantenimiento.
Dicho esto habría que pensar que la operación
que se está planteando desde luego va a tener
una gran trascendencia en el diseño urbano de
esa parte de la ciudad, y que debiera llegar a ser un
elemento enriquecedor de la misma. Quizás incluso
fuese planteable, y puede que deseable, el mantenimiento
del cuerpo inicial del colegio, materializando el sagrado
aprovechamiento en el resto de la amplia parcela, por
varios motivos:
- No deja de ser un testimonio válido de la arquitectura
que se hacía en Logroño en la época.
Su diseño academicista hoy denostado en general,
puede ser valorado con criterios más imparciales
que los que algunos podamos aplicar.
- Este tipo de edificios han acabado convirtiéndose
en hitos y referencias del paisaje urbano, que se convierten
a su vez en elementos diferenciadores de la ciudad.
- Es un contenedor muy adecuado para determinados usos
dotacionales, que si fueran públicos no consumirían
nada de los codiciados y carísimos aprovechamientos.
- Desde luego son contenedores más dignos e idóneos
que las plantas bajas en las que acaban arrinconándose
usos institucionales, por ejemplo el INEM de la misma
calle.
- Se evitaría que el edificio de viviendas que
se construyó en su testero oeste, imitando formalmente
algunos de sus elementos, se quedara ..."compuesto
y sin novia".
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