|
CONFERENCIA
DE VALENCIA I
por Juan Diez del Corral
Esta conferencia fue el resultado más notorio
de la redacción y publicación del artículo
Arquitectura y Vejez (elhAll72 hC10). Un arquitecto
de la Consejería de Urbanismo, llamado Alberto
Sanchís, lo había leído, le había
gustado, y me invitó a que se la contase a los
asistentes de unas Jornadas sobre Viviendas para "Colectivos
Específicos" (¡menudo eufemismo!),
en la que se presentaban los primeros proyectos arquitectónicos
encargados por el Gobierno Valenciano en diversas localidades
de su comunidad mediante un plan llamado ELAIA.
Pero la ocasión de dar una conferencia me movió,
no sólo a repasar el material reunido para el
artículo originario, sino a aumentarlo y abrir
nuevas perspectivas de reflexión.
Con un año de retraso acometo ahora la tarea
de fijar aquellos materiales evitando repetirme respecto
al artículo Arquitectura y Vejez.
Como puede verse en lo que sigue, con la Conferencia
de Valencia busqué, más que nada, imágenes
e historias con las que cambiar el enfoque de un problema
que se estaba formulando, para los arquitectos, como
nuevos "encargos" de proyectos.
La conferencia causó cierta commoción
entre los asistentes a la misma, y sobre todo en los
arquitectos, desorientados como estaban entre los encargos
poco claros de la administración y las pésimas
referencias de la cultura arquitectónica de su
época. Algunos de ellos me confesaron que después
de oír mis reflexiones sentían cierta
vergüenza en contar sus proyectos al auditorio.
No pocas veces una foto de apariencia
normal me enciende las alarmas y desencadena mis reflexiones.
Así sucedió con la foto del asilo en Badajoz
(que puede verse en el artículo Arquitectura
y Vejez) y así me ha sucedido este verano con
la foto que les muestro ahora (f1). Fue portada de varios
periódicos y en ella se ven los restos de un
famoso actor metidos en una caja de cartón con
un asa, y a la mujer de ese hombre posando para los
fotógrafos de la prensa sin ningún pudor.
A la ausencia de arquitectura como receptáculo
digno de habitación para los viejos que detectaba
yo en la foto del asilo de Badajoz, se añade
ahora la de la ausencia de arquitectura que deviene
cuando el viejo ya ha muerto.
Le debo al arquitecto Paco Alonso esa especial sensibilidad
pues fue él quien me la despertó en una
conferencia que dio en unas jornadas de arquitectura
en Logroño hace ya unos cuantos años.
Mostró allí la foto de dos camioneros
llevando una caja de cartón que, según
el pie de foto, contenía los restos de un niño
muerto en un accidente de tráfico. "La muerte
no es lo que nos alarma y escandaliza en la foto -decía
Alonso-, pues la muerte es un acontecimiento natural
por muy accidentado que sea. Lo que nos destroza el
corazón al contemplar esa imagen es la ausencia
de arquitectura: el vacío absoluto de esa cultura
y de ese saber que nació justamente para tratar
con dignidad a los muertos".
En la foto de los camioneros podía ser disculpable
el horror por las circunstancias del accidente o por
la escasa disponibilidad de medios a la hora de retirar
el cadáver de la carretera, pero ¿qué
podemos decir de la institucionalización de esa
caja blanca con un asa y de la naturalidad con que la
contempla la viuda y la muestra el periódico
a sus lectores? Sólo una cosa bien dolorosa para
todo nuestro mundo y nuestro tiempo: que no es que haya
muerto un actor del cine y el teatro sino que es la
arquitectura la que ha muerto.
Como se me ha llamado aquí para dar ideas sobre
la arquitectura que podemos hacer para albergar a los
viejos, no podía empezar mi conferencia de una
manera más cruel y desesperanzadora. Ahora bien,
igual que hicieran Heidegger o Jünger tras la muerte
nietszchiana de Dios, yo podría consolarles a
Vds diciendo que quizás los dioses no hayan muerto
sino que se han escondido, y que por lo tanto, lo que
hay que hacer es agudizar nuestros oídos y ponernos
atentamente "a la escucha" por si pudiéramos
captar algún indicio de su voz celestial. O también
podemos desandar el camino y volver a los tiempos en
que hubo arquitectura e intentar traer algo de ello
a nuestros días.
Por seguir con mi artículo sobre Arquitectura
y Vejez voy a empezar por echar un vistazo a las arquitecturas
y luego voy a mostrarles algunas imágenes en
las que he encontrado situados a los viejos con la dignidad
y belleza que se merecen.
Muy cerca del nivel cero arquitectónico de la
imagen anterior, las siguientes imágenes que
les muestro son las del "asilo boutique" (f2);
(la foto de su interior puede verse en capítulo
1/ f6) mezcladas con dos fotos reconocibles de dos de
nuestros viejos y posibles usuarios de esa "arquitectura"
(f3 y 4). Creo que se explica así mejor la torpeza
de una arquitectura que no acierta a entender la dignidad
de esas arrugas humanas y la vida de esos hombres y
mujeres que vivieron su infancia hace más de
cincuenta años en una España prácticamente
medieval. No me negarán por otra parte, la cercanía
entre la imagen de este asilo de ancianos y la de la
caja de los restos de Paco Rabal de la primera de las
fotos.
|

[fotografía
1]

[fotografía
2]

[fotografía
3]]

[fotografía
4]

[fotografía 5]

[fotografía
6]

[fotografía
7]

[[fotografía
8

[fotografía
9]

[fotografía
10]

[fotografía
11]

[fotografía
12]

[fotografía
13]

[fotografía
14]

[fotografía
15]

[fotografía
16]

[fotografía
17]

[fotografía
18]

[fotografía
19]

[fotografía
20]
|