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DAÑOS
COLATERALES
Javier Dulín
Querida Carlota:
El director de elhAll, nos invita en este mismo número
a que alguno de los colaboradores analice los nuevos
centros comerciales (surgidos como champiñones
en un tiempo absurdamente récord en la ciudad)
ya que pueden considerarse las nuevas plazas de la ciudad,
enlazadas por esa calle que él analiza. Yo, la
verdad es que de momento no puedo hacer un análisis
hasta que las tripas se me asienten un poco, ya que
la primera contemplación de los mismos me produce
tal malestar visceral, que me hace pensar no sólo
en la desmembración de la ciudad, sino en lo
inútil de nuestra profesión, ya que cualquier
cosa vale.
Pero lo que sí
te voy a contar es como la apertura masiva de metros
cuadrados de centros comerciales por habitante (hemos
pasado de los últimos puestos a encabezar la
lista europea), lógicamente ha conmocionado a
la ciudad, de ello han dado buena cuenta la prensa y
supongo que las teles locales (incluso el alcalde se
ha dejado fotografiar apostando por este nuevo tipo
de vida), generándose una conversación
permanente en la calle, bares y comercios sobre si sobrevivirán
los tres centros comerciales, o si por lo contrario
será el comercio del centro el que se vaya al
garete.
La verdad, es que con
la que está cayendo por el mundo, hablar de estos
localismos parece hasta frívolo, pero éste
es un medio local, para los colegiados y para hablar
de estas cosas que sin duda nos afectan directamente.
Pero, ciertamente, hasta podemos usar el mismo lenguaje
y hacer una analogía.
Y es que en realidad
se trata de un conflicto bélico-económico,
en el que los que tienen la pasta y sus aliados (inditexes,
cortes ingleses y otros), han atacado con toda su última
tecnología armamentística (centros comerciales)
a esta pequeña ciudad de provincias, dejando
su circunvalación como un colador, no es solo
el cráter que provoca el propio impacto sino
además la onda expansiva urbana afectada de viales,
aparcamientos, pasos elevados, parásitos como
el Mc Donalds y otros, etc.
Los objetivos militares
que se querían eliminar en este ataque masivo,
han comenzado a sufrir los efectos de los pepinos; la
gente ya parece que prefiere abandonar el centro e irse
a esos paraísos de prometida felicidad para toda
la familia, donde ¡se puede pasar la tarde! Ya
llevamos tiempo viendo el deterioro comercial del centro,
el comercio-basura que lo invade. La calle Portales
sigue su declive progresivo, constante y acelerado,
mira lo que han hecho con la zapatería Casablanca,
como ha entrado en el siglo XXI la tienda de las Gonzalo
"El siglo XX", mira lo que les han puesto
debajo de su estudio a Raúl y Julián.
Me acuerdo cuando me contaban el examen a que les sometió
el Ayuntamiento para aprobarles la fachada del edificio,
que casi agotan todas las convocatorias, y ahora vuelve
a mirar lo que les han puesto, sin examen, sin convocatorias,
ni tan siquiera han tenido que utilizar chuletas, a
puro pelo, y es que en interiorismo todo vale. Lo de
Portales, es un fenómeno que se me escapa; no
conozco ninguna ciudad cuya calle más céntrica,
más principal, que fue la actriz protagonista
de película de éxito, con arquitectura
más que digna y además peatonalizada,
sufra un retroceso tan vertiginoso.
Llevo oyendo treinta
años que el centro histórico se va a recuperar
con tal o cual plan, pero yo no lo veo arrancar. Es
cierto que hay actuaciones más bien puntuales,
pero no parece la solución. Y supongo, además
que se habrán invertido cantidades importantes,
pero en tantos años, debería notarse más.
Creo que nunca ha habido convicción de hacer,
sino hacer para que no digan que no se hace. Estos días
se habla en la prensa mucho de que por fin llega el
gran momento al Centro. Ojalá sea cierto, pero
no se que me da que...
Qué sería
de la calle Portales si el Ayuntamiento, ahora o incluso
adelantándose al conflicto, hubiera apostado
por traerse a esos aliados a sus edificios ruinosos,
ofreciéndoselos, dejándoles hacer todas
las plantas comerciales, como en cualquier ciudad española
o europea? Te imaginas pasear entre edificios bien rehabilitados
por fuera y por dentro, y poder comprar en Zara, Adolfo
Domínguez, Bodium, BD ediciones de diseño,
HM, Imaginarium, Habitat, Vinçon, Virgin, así
como poder hacer la compra en el mercado de San Blas
con gente a saco, con todos los puestos trabajando a
tope, con las tres plantas y sótano a pleno rendimiento,
como hace unos años, etc, etc? Te imaginas lo
perfectamente que convivirían con las tiendas
de toda la vida, cómo se beneficiarían
de su fusión? Y lo que querría trasladarse
la gente al Centro, ya que no hay nada como vivir en
él y olvidarse del coche?. Ya sé que hay
que hacer muchas más cosas pero esto revitalizaría
la zona y estas empresas han dejado claro que se instalan
allí donde se les facilita las cosas. Ahí
está la clave, en revitalizar, dando más
fuerza y vitalidad (cualidad de tener vida). Y confío
que cuando el alcalde habla de revitalizar, sea en este
sentido. Y tiene razón cuando dice que tiene
que entrar gente joven y nueva a vivir, pero habrá
que hacer algo para que se produzca. Convertir el Centro
en parques temáticos según la época
del año que sea, para que los ciudadanos extra
Centro se diviertan en él, puede que esté
bien si esto fuera acompañado de otras soluciones
y facilidades para los que allí residimos.
Pero da la sensación
que de momento no es así, e incluso se percibe
un cierto cargo de conciencia que se intenta paliar
con campañas superficiales, que podrían
estar bien si el fondo estuviera resuelto. Y aquí
vuelvo a la analogía. A los daños colaterales.
Ver muñecos más bien pobretones, campañas
de comercio que no pasan de las bolsas de compra y de
cuatro carteles impresos, y la pista de hielo!, son
los daños colaterales que tenemos que sufrir
los de a pie. Me parece bien y me parece muy manhateño
el ver a los felices patinadores celebrando costumbres
anglosajonas, pero ¿es necesario convertir el
Espolón en semejante basurero? También
entiendo que se necesite tanto chisme para mantener
el invento en marcha, pero insisto, ¿no se podía
exigir un poco de orden y decoro a dichas instalaciones?
Más en estas fechas que todo el mundo aprovecha
para pasear y estar con los familiares que viven fuera.
Se me suben los colores cuando tienes que dar explicaciones
a los que vuelven a casa por Navidad y ven semejante
despropósito. Es necesario que sea en el Espolón?
Y claro como no puedo
cruzarlo en diagonal, que es como siempre me ha gustado
atravesarlo, lo rodeamos por detrás de la Concha
y descubrimos la falta de huellas dejadas por los servicios
municipales, de la desaparición del cedrus libani
viudo; ha tenido que ser gracias a algún verde
ciudadano, que ha escrito en el lugar exacto donde vivió
tantos años, la fecha de su fallecimiento y de
esta manera nos lo haga recordar un poquito.
Y si miramos un poco más allá, hacia los
palecetes vemos nuevas sorpresas, que si tengo ánimo
te contaré otro día, que ya me he pasado
del tamaño de la columna.
En fin, y mientras,
los de vialidad siguen afirmando que la calle San Agustín
no es peatonal.
Feliz 2004 para todos.
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